lunes, 19 de mayo de 2008

LA PLATAFORMA DE APRENDIZAJE VIRTUAL, SI BIEN HACE MENOS COSTOSO EL PROCESO, PERO ¿REDUCE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN?

Los procesos educativos actuales afrontan múltiples retos. Uno de ellos es dar respuesta a los profundos cambios sociales, económicos y culturales que se prevén para la "sociedad de la información". Internet, la red de redes, ha generado un enorme interés en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Su utilización con fines educativos es un campo abierto a la reflexión y a la investigación.

Hablar de Internet en la actualidad es sinónimo de una red mundial que acorta espacios y crea comunidades virtuales que comparten información. Se ha dicho que la Internet como medio de comunicación es un conjunto de "herramientas" y de "espacios" en los que comunidades de seres humanos con intereses comunes interactúan e intercambian información, permitiendo las siguientes alternativas:

Espacios para la comunicación síncrona y asíncrona individuo-individuo o individuo-grupo.

Espacios para la interacción y la actividad social.

Espacios para la información, para la distribución, búsqueda y recuperación de información en cualquier formato digital.

Espacios para la educación y la formación.

Este último escenario es el de interés particular para la presente reflexión, teniendo en cuenta que aunque el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de la Internet, es decir, mediante una plataforma virtual, tiene la ventaja de ser menos costoso, porque se reducen gastos de transporte e indumentaria (libros, agendas, material didáctico, entre otros), inclusive, algunos cursos son completamente gratuitos. Sin embargo, cabe analizar el efecto de esta modalidad educativa en cuanto a eficiencia en los resultados.

En cuanto a ciencia y tecnología, la plataforma virtual es un importante avance que agiliza los procesos de enseñanza, más no se tiene certeza sobre su eficiencia a nivel de aprendizaje, ya que el tutor y estudiante tienen contacto básico para responder los informes asignados y dar la orientación pertinente.

Alrededor de la plataforma virtual surgen una serie de interrogantes que deben hacernos reflexionar acerca de la eficiencia de esta alternativa de formación, ¿Qué tanto es el interés de los estudiantes hacia los diferentes programas de aprendizaje? ¿Qué tanta certeza existe en que sea el estudiante inscrito quien esté desarrollando los procesos de aprendizaje? ¿Existirán suplantaciones voluntarias? ¿Qué tanto se aprende? ¿Qué tanto se enseña? ¿Qué eficiencia tienen los tutores al impartir la asesoría y orientación? ¿Qué progreso social, cultural y económico se ha logrado hasta el momento con la plataforma virtual?

Estos y otros interrogantes merecen respuestas sólidas, las cuales conlleven a verificar la eficiencia de la plataforma virtual, cuyo enfoque debe cumplir con el propósito de formar al estudiantado.

Esta modalidad de cursos o módulos didácticos en la Web pueden resultar como una alternativa sencilla y rápida, donde existen límites de tiempo y cobertura (número de estudiantes). De esta manera, la plataforma virtual tiene características generales, como el ser medios que presentan y cambian la información de manera dinámica formando un proceso de modificaciones sucesivas y tienen la capacidad de integrar diferentes medios simbólicos (imágenes, símbolos, signos lingüísticos, matemáticos, sonidos).

Los elementos de la plataforma virtual de aprendizaje pueden resultar atractivos y hasta cierto punto, convenientes tanto para docentes como para estudiantes, ya que los procesos son más ágiles que la enseñanza presencial o a distancia, pero en ocasiones puede llevar al desinterés por parte de estudiantes, ya que no todos tienen la misma agilidad para manipular computadoras o para desplazarse dentro del esquema planteado para ingresar a tales programas, lo cual les ocasiona desapego y terminan por desertar.

Contrario sucede con importante cantidad de personas que cuentan con conocimientos, lo cual es una fortaleza que les permite participar en los diferentes escenarios de la plataforma virtual, como son ) Herramientas de comunicación, como foros, chats, correo electrónico autoevaluaciones, zonas de trabajo en grupo, perfiles, calendario, marcadores, ayuda, tablón de anuncios, evaluaciones y demás acorde con cada programa de formación.

En lo relacionado con costos, se ha dicho que la formación virtual es un 30% más económica que la educación convencional, sin aclarar que esta modalidad no puede sustituir a la formación tradicional, debido a que se trata de dos alternativas diferentes.[1] De igual forma, se tiene claro que la educación a distancia ha sido el punto de partida de la educación virtual, considerándose como fases para llegar a las aulas educativas mundiales con las que hoy día se dispone.

En conclusión, las didácticas de la educación virtual -también conocidas como didácticas virtuales- permiten brindarle al alumno una serie de posibilidades que normalmente en el esquema presencial regular no lo encuentra. Para ello podemos analizar varios aspectos desde el maestro, su preparación, su actualización, su enfoque, sus recursos, didácticas, seminarios, talleres, trabajo colaborativo, que -en este momento- se están quedando retrasados con relación a lo que la nueva era de la información y la comunicación le brinda al maestro y al alumno.[2]
[1] http://www.uvalpovirtual.cl/archivos/simposio2004/Manuel%20Farias%20-%20Experiencias%20
de%20Aprendizaje%20Virtual.pdf
[2] http://contexto-educativo.com.ar/2001/2/nota-03.htm

martes, 6 de mayo de 2008

DIMENSIONES PEDAGÓGICAS DE LA COMUNICACIÓN

La comunicación es considerada como el vehículo promotor del conocimiento y del aprendizaje, desde el punto de vista pedagógico la comunicación es un elemento fundamental que se basa en códigos y que dimensiona culturas y grupos sociales.

Se dice que “comunicarse es hacer conocer a otras personas nuestros conocimientos o pensamientos. Para que exista comunicación debe existir un emisor, un receptor, un mensaje y un canal a través del cual se enviará el mensaje. Si alguno de estos elementos falla, se dice que se ha producido una interferencia y no podrá establecerse la comunicación.[1]

Para enviar un mensaje se debe utilizar un código común al emisor y al receptor. El código puede ser lingüístico o no lingüístico; el primero es el código más completo, ya que la lengua oral o escrita puede ser comprendida por un número mayor de personas que otros tipos de códigos. El no lingüístico está representado por los gestos, sonidos y señales, el cual es menos preciso que el anterior.

En el cotidiano vivir se presentan varios procesos de comunicación, como son la comunicación intrapersonal, que ocurre entre una persona y ella misma; lacomunicación interpersonal, que ocurre entre una persona y otra(s) y la comunicación colectiva, que ocurre entre varias personas o grupos.[2] Todas estas alternativas son aplicables en el aula de clase, teniendo en cuenta las diferentes situaciones vividas, porque cabe recordar la importancia de aceptar la diversidad cultural, económica, social, religiosa, políticas, etc. de las personas que interactúan, ya sea con su papel de docente o de estudiante.

Quien enseña tiene la mayor responsabilidad de propiciar la armonía en las aulas y demás escenarios donde se transmite información y donde el conocimiento se hace común a los demás participantes. En este punto se enfatiza en la relación de la cultura y la comunicación, la cual se considera recíproca, ya los gestos, palabras, costumbres son códigos de comunicación, los cuales unificados caracterizan a ciertos grupos sociales y llegan a ser catalogados como “ X ó Y cultura”.

Variables como el tiempo, el espacio, el medio ambiente, las relaciones humanas, la tecnología son usados de diversas maneras, acorde con la cultura de cada persona, grupo o sociedad. Un ejemplo de esta situación es la experiencia de un docente que es trasladado de región geográfica, pasando de trabajar con ciertas tendencias a la tranquilidad, introversión, silenciosos, entre otros a un establecimiento donde la mayoría de estudiantes son extrovertidos, expresivos, más dinámicos y cuya cultura permiten que tengan mayor grado de confianza a quien enseña.

El docente debe ser recursivo y “muy inteligente” para encausar positivamente la energía y la cultura de los estudiantes. En caso de encontrarse con estudiantes de diversas condiciones culturales, se debe mantener un “sano equilibrio”, buscando la integralidad y evitando los malentendidos, asumiendo la comunicación como el vehículo para enriquecer la experiencia y el conocimiento de la comunidad en la cual ejerce su profesión de enseñanza. Es posible que un docente se encuentre en un mismo salón con un estudiante de la costa Caribe colombiana y uno del centro del país (el popular cachaco), cuya expresividad podría ser diferente, sus maneras de integrarse con sus compañeros, el primero parecería ser más extrovertido, con cierto lenguaje cotidiano y donde su acentuada jerga sale a relucir en cada oportunidad que se le permita; el cachaco podría ser menos hablador, aunque muy diciente, con menor chispa para interrelacionarse y crear escenarios relajados. En este caso el docente debe brindar a cada estudiante la oportunidad de ser él, de ser auténtico y de no cambiar su cultura por la presión o cualquier otro factor externo, he aquí la verdadera esencia de manejo de grupo.

Retomando la importancia de la comunicación como base fundamental para la práctica integral docente es imperativo indicar que se trata de “un todo integrado” o “es imposible no comunicarse”, para lo cual el hombre tiene a su alcance diversos canales o flujos, tal como se mencionaban anteriormente, pudiendo resumirse en flujos verbales y no verbales.

En el caso del canal verbal, existe un aproximado de tres mil (3.000) a cinco mil (5.000) lenguas[3] en el mundo; los canales no verbales se basan en gestos, espacios, silencios, abarcando lo kinésico, proxémico, cronémico, paralingüístico, olfativo y táctil.

El contacto cultural implica diferencias, considerando que la comunicación se produce en contextos específicos, tomando como ejemplo la risa escandalosa, que para una persona puede significar alegría y para otra persona una falta de respeto. En este caso la comunicación dejar de ser “transmisión de información” y pasa a ser “participación o poner en común”, aunque a veces parezca complejo comunicarse e inclusive algunas personas se niegan a tal comunicación, por malentendidos o conflictos simbólicos.

Considerar a los grupos de hablantes como comunidades homégeneas podría llevar a un error, debido a que entre estos grupos existen personas de diferentes edades, clases, géneros, regiones, etc. que logran compaginar con diversidades culturales, las cuales aceptan, disfrutan, clasifican, estigmatizan, entre otras. En algunos casos existen variedades de una misma lengua, algunas personal o grupos lo ven como positivo y otros, como negativo. Tocando el plano nacional, se tiene el dialecto de los “paisas”, “costeños”, “pastusos”, “vallunos”, “santandereanos”, entre otros.

El espacio es otro de los canales de comunicación no verbal, considerándose por algunos estudiosos del tema que “la distancia física nada nos dice respecto de su cercanía o distancia cultural, social o política”. De esta manera, un grupo étnico ubicado en dos barrios diferentes de una ciudad o dividido por una frontera política puede estar estructuralmente más cercanos entre sí que con las comunidades físicamente más cercanas.

De igual forma, el espacio físico es una variable del cotidiano vivir, donde la vivienda, la oficina, el escenario deportivo, entre otros, son básicos para compartir e interactuar, inclusive, el lugar público donde está el indigente es también su espacio, su área geográfica y todos los casos son dicientes.

El tiempo también es otro vehículo de comunicación, siendo mayormente valorado por algunos grupos, mientras que otros no le dan importancia. En algunos países la puntualidad es símbolo de respeto, sucediendo lo contrario en otras naciones.

La kinésica es la serie de movimientos corporales, tales como gestos, posturas, movimientos de brazos, manos y piernas y expresiones faciales, que desde el punto de vista pedagógico es enriquecedor, porque tanto docentes como estudiantes tienen la posibilidad de complementar el lenguaje verbal, ya sea con señas o símbolos que pueden hacer ameno el espacio de enseñanza-aprendizaje. Para el caso colombiano se vienen dando instructivos y cursos sobre lenguaje de señas, el cual permita llevar educación a personas con dificultades de audio y de habla (sordomudos).

El tacto es la posibilidad de palpar, tocar a otra persona, teniendo en cuenta que dependiendo de la cultura se toca o no se toca cierta parte del cuerpo. En este sentido, dependiendo de la cultura existente el maestro debe asumir el tacto como un medio de comunicación o incomunicación.

A su vez variables como el tono, el ritmo, la velocidad, la articulación y la resonancia de la voz son elementos básicos para la comunicación. El llanto, la risa, la forma de comer, el grito, el suspiro, el silencio, el olor y la vestimenta son valorados de diferente manera, acorde con cada cultura y para ser estudiados se deben tener en cuenta las normas, el discurso y la práctica, porque no todo lo que se dice hacer se hace, no todo lo que se quiere hacer se hace y no todo lo que se dice hacer se hace.

A manera de resumen, la comunicación juega un papel fundamental para el ejercicio de la docencia, teniendo en cuenta que existen canales verbales y no verbales y de los cuales se puede sacar el mayor provecho si el profesor maneja de manera inteligente la diversidad cultural del grupo al cual enseña.

Otro aspecto que cabe resaltar es que la falta de comunicación o comunicación errónea o falsa, pueden llegar a provocar serios problemas dentro del aula de clase. Estos defectos en la comunicación, pueden ser de manera consciente u inconsciente. Muchas personas buscan una finalidad específica, al comunicar algo de manera incorrecta. No hay que olvidar, que la mente humana da para muchas cosas.

Pero debemos preguntarnos ¿estamos aprendiendo de esos procesos de comunicación? ¿Cómo saberlo? Y sobre todo lo estamos aplicando a nuestras vidas de una manera adecuada; lo retransmitimos de una manara amena y sencilla a los demás, que resulte fácil que nos entiendan: un nuevo aprendizaje, una nueva lengua, una historia nueva, o simplemente una realidad por muy terrible que esta parezca.

Gran parte de los procesos de comunicación que vivimos dependen de nuestra percepción de la vida, desde que nos levantamos y decidimos ver un nuevo amanecer, grato o ingrato, pero como decía anteriormente, los procesos de comunicación de cómo los percibimos dependen de nuestras experiencias en la vida.



LUCENITH GUERRERO DURÁN
[1] http://www.escolar.com/lengua/18comuni.htm
[2] http://comunicacion-efectiva.blogspot.com/2006/10/qu-es-comunicacin.html
[3] http://escriboluegoexisto.spaces.live.com/Blog/cns!1pOAaziJl4xqmRjyTkvuCYdw!405.entry

domingo, 27 de abril de 2008

INCIDENCIA DE LA RELACIÓN INTRAFAMILIAR EN EL DESEMPEÑO ESCOLAR DE LA NIÑEZ

La familia es considerada como el núcleo de la sociedad, la cual cumple con la función básica de formar y orientar el sistema de valores de sus miembros, ya sean niños, jóvenes y adultos. En tal sentido, influye en diferentes escenarios en los cuales el hombre se desempeña, tales como el escolar, laboral, religioso, cultural y demás.

El presente documento especifica la incidencia de la relación familiar en la actividad escolar del niño, teniendo en cuenta la necesidad de que los padres de familia se preocupen por brindar un ambiente familiar sano, donde el menor pueda desarrollar su personalidad bajo las mejores condiciones posibles.

La familia como primer ámbito educativo necesita reflexionar sobre sus pautas educativas y tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos. La familia introduce a los niños y las niñas a las relaciones íntimas y personales, y les proporciona sus primeras experiencias; una de ellas, la de ser tratados como individuos distintos. La familia es el primer grupo referencial del niño y la niña, el primer grupo cuyas normas y valores adopta como propias y a la cual se refiere para emitir juicios sobre sí mismo. De esta forma, el grupo familiar constituye el grupo original primario más importante para la mayoría de los niños y niñas. Las intensivas experiencias sociales que ocurren en el seno de la familia son la base de la personalidad, independientemente de los cambios que experimenten más tarde en la vida como adolescentes o como adultos. En este sentido, la familia es responsable del proceso de transmisión cultural inicial cuyo papel consiste en introducir a los nuevos miembros de la sociedad en las diversas normas, pautas y valores que a futuro le permitirán vivir autónomamente en sociedad.

A pesar de que los padres no pueden determinar completamente el curso del desarrollo social de sus hijos e hijas, muchas dimensiones de su conducta y personalidad como actitudes, intereses, metas, creencias y prejuicios, se adquieren en el seno familiar.

De la coordinación y armonía entre familia y escuela va a depender el desarrollo de personalidades sanas y equilibradas, cuya conducta influirá en posteriores interacciones sociales y convivencia en grupo, que crearán un nuevo estilo de vida.

Para lograr lo anterior es necesaria una nueva forma de enfocar la educación en la familia, que ha de tomar conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios. Esto exige una formación de padres a través de programas.
Los cambios de la sociedad actual deben encaminar a la familia hacia una estructura participativa y de compromiso, de modo que cada uno de sus integrantes desempeñe su función y tenga conciencia de su identidad individual como miembro de esa comunidad.

La escuela se sitúa en el segundo espacio, de vital importancia, en la vida de los niños y niñas, ya que fomenta la participación, cooperación y colaboración entre los alumnos. En consecuencia, la puesta en práctica de los valores comunitarios y democráticos que se proponen en la familia y la escuela, formarían parte de las experiencias y vivencias de los alumnos, desde los dos ámbitos en los que interactúa cada día, configurando su identidad y el concepto que de sí mismo van adquiriendo.

La familia es también la esfera de la vida social donde se aprenden por primera vez los tipos de conductas y actitudes consideradas socialmente aceptables y apropiadas según género. Es decir, en la familia se aprende a ser niño o niña.

Además, la familia proporciona a los niños y niñas una posición social. Es a través de ella que ellos y ellas se insertan dentro de la sociedad. Muchas características adscritas que existen al nacer o se adquieren a través de la vida como clase social, religión, raza y etnicidad, son determinadas por el origen familiar. Sin lugar a dudas, es posible alterar algunos de estos aspectos; sin embargo, su influencia estará siempre presente a lo largo de la vida.

Se considera que la familia es el primer mundo social del niño y la niña en sus primeros años de vida, actualmente la familia ya no desempeña el rol socializador totalizante que le correspondió en otras épocas. Hoy en día otros agentes sociales han asumido muchas de las funciones que antes correspondían a la familia. Uno de estos agentes es la escuela.

La escuela, como institución social encargada de llevar a cabo la educación en forma organizada, apoyada por planes y programas de estudios impartidos en diferentes niveles. De este modo, la escuela pretende formar al educando para que realice diferentes papeles en la vida social ya que desarrollará sus aptitudes físicas, morales y mentales. Por lo tanto, ayuda a formar una personalidad bien definida, lo cual contribuirá a que logre una mejor convivencia social. Así, la escuela juega un importante papel en la preparación de los niños y las niñas para la vida adulta, especialmente en las sociedades altamente industrializadas y modernas, en donde las funciones productivas son muy complejas y extensas como para permanecer dentro de los marcos de la familia.

Una de las funciones más importantes de la escuela, en lo relativo a su rol como agente socializador, es introducir a los niños y niñas a un amplio bagaje de conocimientos y oficios. Durante los primeros años de vida la escuela transmite elementos básicos tales como lectura, escritura y aritmética, con el fin de prepararlos gradualmente para adquirir conocimientos superiores especializados y oficios necesarios para mantener el funcionamiento de la sociedad.

En la escuela los niños y las niñas aprenden a interactuar con otras personas que no forman parte de sus grupos primarios o grupos vinculados al núcleo familiar. El conocimiento que los niños y niñas adquieren en la escuela no sólo corresponde a las materias contenidas en el currículo oficial, sino también incluye importantes elementos culturales como valores y pautas de conducta que no están explícitas. Muchos de los aprendizajes del niño y la niña en la escuela son el resultado de este currículo paralelo u oculto: aprenden a ser competitivos, a buscar el éxito y a que sus formas de vida, incluyendo las políticas y económicas, son prácticas correctas. También aprenden pautas y conductas sexuales socialmente aprobadas.

De la calidad de la familia y de la escuela depende que los niños y niñas aprendan, desde la más temprana edad, el sentido de justicia, la valoración de su dignidad humana y del conocimiento, así como el desarrollo de actitudes asertivas frente a todo tipo de abusos contra las personas.

De esta manera, es fundamental el vínculo entre la familia y la escuela, ya que la educación de los niños y niñas se ve favorecida cuando ambas agencias entran en colaboración mutua.

Se considera que el éxito escolar es un esfuerzo conjunto. Las experiencias de aprendizaje exitosas empiezan en casa. Cuanto más involucrados se encuentren los padres en la educación de sus hijos, mucho más seguro será que los niños tengan éxito en la escuela y en su vida. El éxito en la escuela comienza involucrando a los padres en el proceso de aprendizaje. Apoyo y expectativas claras determinan la orientación del aprendizaje y ayudan a mejorar las relaciones entre la familia y la escuela. Cada niño debería de ser motivado a lograr metas de aprendizaje y a obtener las mejores calificaciones posibles.

El éxito académico se mide también por la habilidad del niño para llevarse bien con otras personas. Dos aspectos importantes del aprendizaje son la comunicación y cooperación con otros niños o adultos para alcanzar metas personales y de grupo. Las familias comparten la tarea de definir los papeles y responsabilidades de sus niños, tanto en el hogar como en la escuela.

Desde el momento en que el niño ingresa a la escuela, los padres y maestros necesitan trabajar juntos para desarrollar el potencial académico y social del niño. La meta de la familia y la escuela es trabajar juntos para desarrollar las habilidades del niño para obtener un aprendizaje que durará por toda su vida. La base fundamental del éxito en la escuela es creada en el hogar. El éxito empieza con las relaciones positivas entre padres e hijos. Actitudes positivas sobre la escuela, el aprendizaje y la vida, proveen la base para construir y sostener excelencia.

Es responsabilidad de la familia proveer un ambiente familiar cariñoso y de apoyo, practicar escucha activa, mantener conversaciones y mostrar que está interesado en lo que su niño tenga que decir, enviar a su hijo a la escuela preparado para las actividades del día, con un desayuno adecuado y descansado después de dormir en la noche, mantener informada a la escuela de cualquier cambio en el estilo de vida de los niños que pueda afectar su progreso en la escuela, trabajar en cooperación con los maestros, personal de la escuela y otros padres, aprender tanto como sea posible sobre la escuela, proveer liderazgo siendo parte de los grupos de padres de familia, contribuir con sus servicios en cualquier forma que ayude al enriquecimiento de la escuela en general, ofrecer crítica constructiva, si es necesario, involucrarse en programas escolares y comunitarios que ayuden a mejorar la salud emocional y académica de las personas que participan.

Los niños criados en un ambiente de aprendizaje adecuado, llegan a la escuela con las habilidades fundamentales y las actitudes necesarias que los maestros igualan con éxito.

La comunicación entre padres y maestros es fundamental, ya que los maestros conocen mejor a sus alumnos a través de los padres. Estos últimos se enteran de los progresos de su niño en la escuela por medio de la conversación que mantiene con los maestros. La comunicación entre padres maestros y alumnos constituye el fundamento de una relación efectiva para la formación de alumnos estables, seguros intelectual y emocionalmente lo que favorece el proceso de aprendizaje en los escenarios familiar y escolar.

Se concluye que la incidencia de la familia en la etapa escolar es fundamental para el sano desarrollo psicológico del niño, para lo cual la familia ha pasado de ser una simple espectadora del proceso enseñanza-aprendizaje para convertirse en un importante actor que fomenta valores y características a la personalidad del niño, lo cual incidirá en sus etapas de adolescencia y adulta.